Agradezco las palabras de aliento y apoyo recibidas en los continuos encuentros personales con los vecinos en nuestros recorridos por todo Breña. No hemos podido pasar por todas las calles y es probable que no lo logremos en el poco tiempo que nos resta de campaña. En algunos casos sí hemos pasado pero no se ha dado la oportunidad de hablar con todos, es penoso pero es parte de las limitaciones que nos impone la realidad; lo que sí podemos decir es que hemos intentado de todo corazón no omitir a ninguno de nuestros queridos ciudadanos.
Las campañas electorales son periodos de muchas contradicciones: alegrías y penas, demostraciones de genuino desprendimiento y de aberrantes egoísmo y ambición, nobleza y maldad, verdades y calumnias; en fin una mezcla indescifrable de lo mejor y peor de una comunidad y sus individuos.
Personalmente lo que me ha resultado más contradictorio, es que después de haber vivido casi medio siglo, bajo un metódico e intencional “perfil bajo”, pues siempre he rehuido de la notoriedad social y los homenajes personales, centrándome fundamentalmente en cumplir humilde, responsable pero discretamente con mi familia, empresa y comunidad cercana, se entenderá entonces lo difícil que me resulta exponer mi nombre e imagen a la observación pública, sin embargo no hay otro modo de lograr la dirección de nuestra municipalidad, si no es con severa pérdida de privacidad y seguridad entre tantas otras cosas a las que debemos renunciar como candidatos. Claro está que estos sacrificios se justifican por el segundo y principal objetivo, que es liderar y administrar nuestra comunidad conforme a una visión de distrito moderno, seguro, con servicios adecuados para nuestros vecinos, es decir con calidad de vida; pero sobre todo con prácticas de respeto mutuo y cumplimiento para todos de las normas, deberes y derechos.
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