No sólo no me molesta la desconfianza de los ciudadanos, sino que la felicito; TENEMOS LA RESPONSABILIDAD DE DESCONFIAR; por supuesto, con todo lo que nos han engañado tantos y por tanto tiempo. Pero no tenemos EL DERECHO DE PERDER LA ESPERANZA, porque con ello nos estaríamos negando toda posibilidad de futuro, sobre todo para nuestros jóvenes.
Nunca me atrevería a pedirle a alguien que recién conozco, que me brinde su confianza y menos su voto, ello constituiría una gran falta de respeto. No, lo que les pido es que comprendamos que los procesos electorales con todas sus imperfecciones son de las pocas oportunidades en que los ciudadanos comunes tenemos la posibilidad de que nuestra opinión sea tomada en cuenta; pero para ello, debemos hacer el esfuerzo de tomar conocimiento cabal no sólo de las propuestas y planes de los candidatos (que bien podrían ser como tantas veces, puras mentiras bonitas), sino de las personas que están detrás de esas palabras contenidas en papeles; ESAS PERSONAS SÍ DEBEN SER VERDADERAS Y CONFIABLES.
¿Confiaríamos algo preciado al cuidado de sujetos que dicen poseer cualidades técnicas o profesionales maravillosas? eso sería bueno claro, pero ¿no sería más importante si fuesen personas en quienes pudiésemos confiar plenamente?. Por lo tanto, lo único que me permito decirles es que está muy bien en que nos acostumbremos a desconfiar de lo que se anuncia ú ofrece como soluciones maravillosas; pero debemos ir en búsqueda de la verdad de los posibles futuros líderes de nuestra comunidad; y creo que el único lugar en donde hallaremos esa verdad es en sus vecindarios; sí, en donde ellos viven y sus vecinos les conocen, ellos no los dejarán mentir y nos dirán que clase de gente son: ¿trabajadores? ¿honestos? ¿decentes? ¿colaboradores? ¿respetuosos y responsables con sus familias y vecinos?. o si son simples egoístas, mentirosos y desesperados por encontrar una forma de resolver sus mediocres vidas y sus necesidades a costa nuestra, como tantas veces ha ocurrido.
Depende de nosotros, SI NO SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN, YA SOMOS PARTE DEL PROBLEMA.
Ricardo Pflucker C.
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